jueves, 19 de marzo de 2009

LA TELA DE ARAÑA

LA TELA DE ARAÑA

Seguía golpeando el cenicero con el dedo, arriesgándose a desperdigar por encima de la mesa los restos de ceniza y colillas. Aspiraba tranquilo y profundo el humo del cigarro que parecía estar atontándolo, esta tarde permanecía demasiado pensativo. El traje de franela gris con su áspero tacto picaba mucho, resultaba incomodo rascarse con el relleno que llevaba para dar volumen y estaba sofocado, las patas delanteras desabrochadas le permitían usar las manos, la máscara con las grandes orejas y la trompa permanecía siempre cerca por si los niños irrumpían colocársela y rápidamente simular que barritaba. Tenía 46 años y pronto sería un elefante.
“Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña..”. Llevaba un rato considerando que así era su vida, balanceándose frágilmente desde hacía ya muchos años, sobre un telar tejido de demasiados infortunios. Pespunteado de ilusiones rotas, de falsas esperanzas y de dolorosas mentiras. Sin posibilidad de cambiarla. Mientras intentaba recordar en que oportuno momento su existencia empezó a escribirse con renglones torcidos y demasiados borrones para aprobar con nota esta asignatura.
Las malas compañías lo perdieron, contaba su madre a quien le preguntaba, mientras atendía las mesas en aquel lugar de paso, ahora devorado por la gran urbe. Con seis años ya barría las colillas que años después recolectaría para exprimirles las hebras restantes de tabaco con ansiedad y vicio. Pronto asaltaría la caja, ante la desesperación de una madre soltera con falta de autoridad. Una imprudencia de juventud lo llevó a la cárcel, al atropellar al estanquero en la acera cuando venía de jugar su partida de dominó, saboreando su último cierre. Conducía borracho, sin permiso y con un coche robado. Confundió el acelerador con el freno, una constante en su vida: ir demasiado deprisa, no saber cuando parar. Se reincorporó a la sociedad diplomado en delincuencia y licenciado en drogas.
En esto pensaba mientras seguía jugando con el cenicero sin parar de darle vueltas, intentando que las colillas girasen al compás. El disfraz le seguía molestando horrores, mirando el cenicero con las colillas humeantes pensó cuanto se parecía a su vida, ya consumida y apagada. Apretó la colilla contra el cenicero achicharrándose la yema del dedo.
Recordó a la Reina de la fiestas, y su fuga durante dos días dementes e insensatos recorriendo los pueblos blancos de la costa en el Seat. Duró lo que tardaron los padres de ella en encontrarlos y arrancarla de un futuro nefasto, para llevarla muy lejos de allí, por siempre jamás. A la hija fruto de la aventura sólo la vio una vez en una foto que tenía su madre, la pobre abuela, en el costurero.
Miró con resignación la cabeza de felpa del elefante que mustio descansaba sobre el asiento de la silla, gris y sucio. Encendió otro cigarro y aspiró el humo, al tiempo que volvió a hacer girar el cenicero sobre su eje, el ruido al chocar el vidrio tallado contra la superficie de la mesa, le recordaba al del tren en marcha. Taca tá taca tá taca tá...repetía mentalmente.
Mientras la madre se consumía con los disgustos y la enfermedad, en sus postrimeros momentos, sin conciencia apenas, el hijo le obligó a firmar la venta de la taberna, era un animal en busca de su dosis, y la infeliz en un último lamento de lucidez pensó: -A ver si revienta, el hijo de mi alma, porque ya no tiene solución. Perdió la oportunidad de enderezar una trayectoria torcida, pudo ser su sustento, su futuro...pero prefirió seguir bebiéndose la vida a tragos largos hasta atragantarse.
Algunos lustros después intentó rehabilitarse en una ONG y allí se enteró de que su sangre se había infectado años atrás.
Se abrochó las patas delanteras después de apurar la última calada, se ajustó la máscara y se transformó en elefante.
Se ganaba unos eurillos en los cumpleaños y fiestas infantiles que celebraban en aquel local disfrazándose de elefante, jugando y cantando, se cubría todo el cuerpo con un disfraz de felpa gris con las orejas rosas y una gran trompa, no había peligro ni de contagio ni de enseñar las secuelas purulentas que se reflejaban en su cara que asustaba a los niños y alertaba a los padres. Curiosamente cuando se convertía en elefante se sentía una persona normal, quedaban ocultas todas sus miserias y se conformaba con que luego le dieran algo para tabaco y un cubata de cola. Recordó las tardes en los billares y las chicas revoloteando a su alrededor, cuando las invitaba a una cerveza a cambio de juegos prohibidos.
“ Como veían que no se caía, llámaron a otro elefante. Doce elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña.....” Se ponía a cuatro patas al tiempo que movía la cabeza hacía todos los lados barritando y cantaban siempre la misma canción. Hasta el infinito.
Sin embargo, cada vez se celebraban menos cumpleaños en el local, preferían ir donde había toboganes y piscinas de bolas, elegían a la multinacional de las hamburguesas. Tocaba renovarse y el dueño del local había tomado una decisión semanas antes para hacer frente a la situación y le insinuó que estaba pensando en otro tipo de distracción, los niños son así, se cansan enseguida de todo, ahora se llevan otras cosas, una play con juegos de karaoke quizá...
Y dejó de ser un elefante, volvieron las miserias y la falta de esperanza. ¿Y ahora qué?. Cogió el cenicero de antes, y lo giró de nuevo, taca tá taca tá taca tá... Saboreó el cigarrillo con calma, sin fuerzas para suplicar la limosna de otra compasión, cansado de su vida y derrotado, sintió pereza del futuro. Salió del local dejando la máscara de elefante junto al cenicero, bajó a las vías de la Estación y esperó al último tren de la noche que lo arrancara para siempre de su tela de araña.


Marien

9 comentarios:

Mar Solana dijo...

Bueno, bueno, Marien, nos has hecho esperar un poquito tu binomio fantástico, pero¡cómo ha merecido la pena porque me ha encantado!
Es un canto a la nostalgia y al pesimismo, pero como ya te he dicho, se te dá especialmente bien trasmitir los sentimientos del personaje, en general, de todo el relato.
Quizás me han faltado algunas descripciones más detalladas, sobre el personaje y el lugar donde actúa para los niños, para entender con imágenes, más allá de las palabras. Pero está muy bien trabajado el binomio,¡enhorabuena, amiga!
Un abrazo

milagros dijo...

Los estados de ánimo de tu protagonista están clavados. Hay frases magistrales por todo el relato, llenas de profundidad, duras y que nos obligan a reflexionar.
Me ha encantado tu relato.

Ignasi Raventós dijo...

Hola Marien:
Muy bien tejida esta tela de araña en la que enreda el protagonista...
así es la vida. o así nos enredamos.

Un saludo

Marien dijo...

Mar, Milagros e Ignasi,
Gracias a los tres por vuestros comentarios, me ayudan a mejorar y seguir aprendiendo día a día.

Aprovecho para invitaros a caña y tapa en mi humilde blog, aunque todavía es un proyecto que va despacio,estaré encantada de veros por allí.

Juanmi dijo...

Si señora!!

Un drama de primera Marien. De hecho, esa mezcla de flash-back y presente que te cuenta la historia del personaje hasta el presente, donde tiene lugar la única acción (irse a las vias del tren), te mete perfectamente en su ánimo y sus sentimientos.

Fíjate que casi todo el trabajo lo haces con el personaje, definiendo cada centímetro de lo que importa, que es lo que siente, y como es tan lírico, no es necesario más.

Si tu idea era explotar esa lírica, yo te sugeriría, para que remates aún más la faena, que profundices más en lo que él siente (no a lo largo de su historia, sino en el presente, mientras hace balance de su vida). Que con cada recuerdo, de cómo empezó todo, de como fue evolucionando, hasta llegar al presente, y que con cada recuerdo se vaya llenando de sensaciones, se vaya asqueando, entristeciendo... Pero sin contarlo, solo enseñándolo, tal y como haces al final.

Es una opinión, y como tal, subjetiva eh?

No comento nada del material con que está hecho el traje, porque entiendo que la ropa puede ser de franela y la cabeza de felpa.

Pero vamos, que me ha encantado. Tienes frases magistrales, metáforas que me encantan, y una forma muy bonita de decir las cosas, aunque sean dramáticas.

Marien dijo...

jajaja,Juanmi, a punto de ser espachurrado por el tren y tu cotilleándole el traje.! Tienes razón, pero tengo una excusa, el disfraz era de saldo para hacerlo más cutre todavía. Me ha encantado como me lo has dejado caer, me rio cada vez qeu me acuerdo de mi elefante en dos texturas.
Ahora en serio te agradezco el comentario del texto porque no estaba muy convencida, me había salido, y no sé porqué, un tanto deprimente.
Me insistes en que insinue, que muestre mejor que contar, en otros relatos me lo comentas también y si no lo hago no es por tozuda, es simplemente que no sé hacerlo así, no me sale todavía, me lio a dar todos los detalles y al final lo cuento todo, cuando consiga un relato pleno te aseguro que yo seré la primera en celebrarlo.
Está claro que de donde saco más información siempre es de vuestros comentarios. Espero que me sigas escrutando los relatos así para mi es un lujo.
No puedo dejar de reir cuando recuerdo tu sutileza con la felpa y la franela. No sé cual elegir...

Juanmi dijo...

Hola otra vez Marien.

Ya se lo pesado que soy con eso de enseñar en vez de contar... Si es que el cerebro no me da para más jajajajajaja!!!

En serio Marien, no has de preocuparte, por más que yo o quien sea pueda insistir en algunos aspectos. Ni nacemos enseñados ni aprendemos en dos dias. Eso mismo que yo te comento a ti, me pasa a mi aún en ocasiones. Fue el primer error que trató de amputar Dani de mí (nuestro profe, no se si tienes el honor).

La verdad es que no soy consciente, cuando escribo una crítica, de si algunas de las cosas que comento ya se las he dicho en otras ocasiones a la misma persona. Eso quizá me lleve a ser repetitivo, pero si ser un pesado incorregible te ha de aportar algo bueno como escritora, me daré por más que satisfecho.

Lo que no debes es preocuparte porque no te salga todavía. Todo necesita un tiempo. Yo llevo 2 trimestres y hay cosas que aún no se me dan bien. Sabes lo que hago yo cuando algo que considero importante se me resiste, o no acabo de estar contento con el resultado? Esto ya no es una crítica, ni siquiera un consejo (yo no puedo aconsejar a nadie, por dios, eso sería pura vanidad), sólo es para ilustrar que hay muchas maneras de lograr las cosas, y que se logran, por más picasianas que parezcan de entrada. Mira Marien, cuando me pasa esto, yo cojo una hoja, o un archivo de word, o lo que sea. Escribo una historia muy breve (primero un resumen y luego la escena). En la escena cuento las cosas de la manera más básica posible (Ej: Marta estaba triste). Luego intento transformar esa escena para que se entienda lo mismo, pero aplicando la técnica o el objetivo que pretendo conseguir (Ej. para este caso, el de enseñar y no contar: "allí estaba, con su melancolía derramada en un kleenex, última morada de su sufrimiento"). Ya de que está mal conseguido eh? Pero si consigo que recibas la idea de lo que intento decirte, no importa. Sólo es para que tengas presente que todo se logra, que hay muchos caminos para llegar a Roma, y que todo le llega a quien sabe esperar.

Ah, que lo del disfraz no era ni con sutileza ni nada eh? Sólo te lo he comentado porque me llamó la atención. Pero yo he tenido que imaginarme la justificación. Dejar estos pequeños detalles en manos del lector es peligroso, porque cada cual le echa imaginación, y si luego las cosas no cuadran con lo que has imaginado al leer, tendrás la sensación de que el relato está lleno de contradicciones y de cosas que ni cuadran ni se relacionan, que confunden, y que el relato no es bueno, cuando en absoluto es así. Sólo queríadarte mi opinión sobre eso, pero me quedé a medias, perdona, mea culpa.

Si tienes alguna inquietud más, estaré encantado de intentar ayudarte.

Marien dijo...

Hola Juanmi,
Muchas gracias por tus apuntes, te aseguro que los tendré en cuenta.
Yo estoy matriculada en el bloque de creatividad, estructura y técnicas narrativas, llevamos 7 lecciones y cada 15 dias nos propone un relato como ejercicio, a la semana siguiente nos lo devuelve corregido via mail, así que no he tenido el honor, como me preguntas tu. En mi grupo somos 12+1 y desde luego no nos conocemos , así que el profe me tuvo que insistir para que colgara un relato en el blog de Aula, era terrorífico, la gente se conocía y se comentaba y de pronto aparecí sin saber de donde con mi Portero, recuerdo que tenia los dedos agarrotados, era mi primer relato y hasta hoy. Terminó este bloque la primera semana de mayo y no sé si haré el segundo que es más literario, va sobre personajes, narración y géneros. Así creo que coincide con tus dos trimestres. Ya veremos. Por eso cuando hablais de subperspectiva, in crescendo...me suena a chino. Ya ves, soy "virtual", no tenemos contacto personal con el profe ni con los alumnos y es difícil que te dediquen un poco de tiempo para comentarte los relatos, que yo, a falta de contacto físico, los considero fundamentales. Cuando no te conocen hay quien pasa de hacer cualquier valoración, no pasa nada, otro se lanzará.
Yo no me puedo quejar, he recibido comentarios y nadie me conoce, estoy contenta aunque a veces me quedo con ganas de comentar algo a alguien y me freno porque pienso que si no lo hacen ellos a un extraño será porque no quieren que un extraño les haga a ellos.
Sólo espero escribir como vosotros cuando lleve los dos trimestres y poder hacer esos comentarios con tanto fundamento.

Un saludo

Juanmi dijo...

La gente te hace comentarios, Marien, porque eres una más de nosotros. Que nos conozcamos o no es lo de menos.

Uno no se gana nada aquí, tiene derecho a ello, todos somos compañeros y compartimos el placer de leer y escribir... Qué puede haber más comunicativo y cercano que eso?

Dale las gracias si quieres a Internet, que lo hace posible, pero no a nosotros.

Un consejo que nos dieron en clase: aprende a controlar al autocrítico que llevas dentro. Te impide disfrutar de lo que haces, nunca dejará que te sientas satisfecha del todo, y te impedirá trabajar con naturalidad. No pierdas el espíritu crítico, pero dejes que eso lo llene todo.