miércoles, 4 de marzo de 2009

Síndrome

Si no dolieran tanto, te haría un vestido con mis lágrimas para que supieras qué siento. Pero sería de tela áspera y vasta, hecho de esas ebras que arañan la piel del alma, y nunca te desearé eso. Te haría un abrigo de caricias para este invierno frío que te hacen sentir, o tal vez un paraguas de alegría para la tormenta que soportas cada día. Quizá un traje con seda de suspiros, de mis suspiros, si te valiera para verte hermosa de una vez, y una infusión de abrazos, que calentara las manos ateridas de tu autoestima. Te regalaría un poker de cariño, donde la reina de corazones no se deshiciera en tus manos ni se rompiera en las mias.
Pero un vestido de lágrimas no. Lágrimas nunca. Esas las guardo para tallar una lápida fría y pálida, donde alguien escriba en mi epitafio “Era poeta y se murió de pena”


Juanmi, Taller de Escritura Creativa

6 comentarios:

Joan Villora dijo...

Te expresas muy bien. Si señor.

Síndrome = conjunto sintomático ¿no?

Bueno y breve, dos veces bueno

Juanmi dijo...

Correcto Joan.

Síndrome tanto de él como de ella, cada cual el suyo.

Muchas gracias.

milagros dijo...

Una continuación de sentimiento y sensibilidad.
Muy bonito.

MAR SOLANA dijo...

Hola Juanmi:

¿Te has planteado ya lo de dedicarte a la Poesía?

Me gustaría que una persona que conozco te leyera, y se le desprendieran ya de una vez de su rígido armazón ese absurdo tópico que dice que ¡sólo las mujeres sabemos expresar la sensibilidad!

Y yo te leo, vibro, me emociono y me siento orgullosa de saber que, en el fondo, no somos tan distintos: hombres y mujeres expresando nuestro sentir con la magia que nos otorgan nuestras eternas e incansables compañeras de avatares: LAS PALABRAS...

¡Y qué se chinchen los machistas de pro!

Un saludo cariñoso,
Mar

Juanmi dijo...

Gracias milagros, es halagador que alguien te siga con interés a lo largo de este curso. Eso va por todos los demás: Irène, Judi, Ignasi, Sonia, Joan... Y todos los que me dejo, que la memoria es traicionera y nos esconde a veces cosas importantes.

Pero a ti, Mar, no se que decirte, además de agradecerte estas conmovedoras palabras que me dedicas. No, no somos diferentes. La diferencia se nos suele imponer culturalmente, y no siempre se tiene el criterio suficiente para darse cuenta de que vivimos inmersos en los convencionalismos.

Pasea un rato por mi blog si quieres (clica sobre mi nombre en azul), y entenderás muchas cosas. Espero leer comentarios tuyos, y los agradeceré.

Un saludo con afecto.

Judi Cuevas dijo...

Bueno bueno Juanmi!! Está claro que sabes coser con la aguja de la palabra y el hilo del sentimiento.

Bravo