jueves, 9 de abril de 2009

Micro-relato para una cena

(Dedicado a Irène, Judi, Sonia, Juanmi, Joan e Ignasi)


Clarisse estaba contenta aquella tarde, iba a poder volver a hacer la colada. Se acababa de preparar otro gin tonic con mentiras para quitarse esa manía de masticar chicle. Ya se había olvidado de la última vez que metió, por equivocación, un paquete de tabaco en el lavadora. Casi le da un ataque al corazón. Sí, ese corazón que un día se comería un perro. 

Días después del accidente, frente al espejo del peluquero, su marido, un soplador de vidrio, pensaba: “me dejé una vida”. No sólo por haber perdido a su mujer, sino también por haber matado al pez que no nadaba. Se había convertido en un asesino por disgusto, que observaba el azul de sus venas, iluminado por una partícula de luz que se colaba, cada atardecer, por la puerta entreabierta de un aula de escritores. 

Mariano Salvadó (Curso escritura creativa)


5 comentarios:

Irène dijo...

Mariano,

este relato es un condensado genial del estilo de todos los participantes. de verdad, muy bueno, muy bien trabajado y muy divertido....felicidades!

¿haremos otro ?

irène

Joan Villora dijo...

Muy bien traído y enlazado, chaval.

Joan

Ignasi Raventós dijo...

Buen homeaje a los desvelos de todos.

Juanmi dijo...

Ya te dije que me encantó, Mariano. Es una fusión preciosa de todos nosotros.

Enhorabuena.

Sonia dijo...

Mariano, me ha encantado! Has mezclado un poquito de todos nosotros, y te ha quedado genial.