miércoles, 15 de abril de 2009

En la consulta

- No sé para que hemos venido, yo me encuentro perfectamente.
- Vamos, entra, llevas una temporada un poco rara, mejor será que te miren. –dijo Boni mientras empujaba a Raquel hacia la sala de espera.
- Bah que chorrada, no sé por qué dices eso.
- Sabes que desde que murió Harry, no quieres salir de casa, apenas te relacionas -Boni miró a Raquel de reojo, sabía que recordarle a su peludo y muerto perro la haría claudicar.
- Echo de menos a Harry, eso es todo. Además, me relaciono contigo.
- Harry era un buen perro, pero era un perro al fin y al cabo. Tienes que relacionarte con gente, con hombres sobre todo, un poquito de mambo y se te curan todas las penas.
- No me gustan nada los médicos –Raquel intentó cambiar de tema, hablar de hombres la ponía un poco nerviosa.
- A nadie le gustan, anda, sentémonos ahí que hay dos sitios.
- ¿Por qué no decoran estos sitios de una forma más alegre? –Raquel miraba las asépticas paredes de la sala de la que colgaban posters informando de diversas campañas preventivas que te hacían recordar la cantidad de enfermedades que se pueden pillar en la sala de espera de un ambulatorio.
- Bueno es que si te animas antes de entrar igual te curas y se quedarían sin trabajo -Boni rio, y Raquel sonrió.
- Ay Bonifacia, ¿Qué haría yo sin ti? –estiró la mano para alcanzar la de Boni.
- ¡No me llames Bonifacia! –levantó la voz y apartó la mano bruscamente –odio ese nombre.
- Pues a mí me gusta, cuando era pequeña había unos dibujos que me encantaban en los que salía una niña monísima que se llamaba Bonifacia, era muy lista, siempre resolvía los misterios.
- Si ya recuerdo esos dibujos, una niña moníiiiisima –dijo Boni irónicamente.
- Creo que deberíamos callarnos, la gente nos mira –la gente de la sala que las miraba con mala cara.
- Si, es verdad, mira aquel que cara, parece que esté estreñido –Boni miró al hombrecillo gris, con cara pálida y ojerosa, que no paraba de mirarlas y menear la cabeza de un lado a otro– Ábrete un poquito el escote a ver si le suben un poco los colores que el pobre parece un difunto.
- Sshhh, calla.
- Y aquella señora, parece que se haya tragado el palo de la escoba –Boni intentó imitar la postura tiesa de la señora que se sentaba justo enfrente de ella.
- Boni, por favor, cállate, no me hagas pasar vergüenza –Mascullo Raquel.
- Vale, vale, ya me callo. Voy a coger una revista –se levantó y en ese momento llegó una chica y ocupó su asiento.
- Perdone –dijo Raquel dirigiendo hacia la chica que se acababa de sentar a su lado –aquí está mi amiga.
- Pues a mí me parece que el asiento está libre –La voz de la chica era casi tan repelente como su cara.
- Tranquila Raquel, que la gente está un pelín irritada hoy. Esta debe venir mal follada de casa .
- ¿Señorita Raquel García? –Una enfermera asomó la cabeza desde la consulta de la Doctora.
- Si aquí –Se apresuró a responder Raquel, a la vez que recogía su bolso y su chaqueta.
- Buenas tardes, hacía tiempo que no venías por aquí –La doctora la recibió de pie y extendiéndole la mano.
- Si, hacía un tiempo.
- Cierra la puerta y toma asiento, por favor.
- Si un momento que vengo con una amiga –Raquel se asomó a la puerta y llamó a Boni que se había quedado rezagada. –Vamos Boni que hay mucha gente esperando.
- Ya voy, ya voy. Hola! –Boni saludó a la doctora que no levantó la cabeza del historial de Raquel.
- Bueno doctora, yo realmente me encuentro bien, pero Boni ha insistido en que viniera. Harry, mi perro murió y he estado un poco triste, no tengo muchas ganas de salir de casa, nada grave.
- Ya veo –la doctora miró a Raquel con cara de preocupación -me alegro de que te animaras a venir. Te sentirías muy sola cuando murió Harry, supongo.
- Si, fue muy duro. –Una lágrima escapó de sus ojos pese a sus esfuerzos por contenerla.
- Todos necesitamos amigos y cuando los perdemos nuestro mundo se tambalea, ¿verdad? –La doctora recorrió cariñosamente la cara de Raquel secándole la lágrima furtiva.
- Cierto.
- Toma estas pastillas que te relajaran un poco y pide hora para el psiquiatra lo antes posible, yo le pasaré tu historial.
- Bueno, creo que con las pastillas es suficiente, por una pequeña depresión no voy a ir al psiquiatra. No pienso volver al psiquiatra. Además me comprometo a salir más y a intentar conocer gente, de verdad, Boni me ayudará.
- Raquel, Boni no puede ayudarte en esto.
- Si, doctora ella me ha estado apoyando y me ha animado mucho. Díselo tú Boni.
- Raquel, en esta habitación sólo estamos tú y yo.

Sonia Sánchez(Ejercicio de Diálogo)

8 comentarios:

Irène dijo...

Sonia,

Leiste este relato en clase y a mi me gustó mucho.
Muy bien escrito, inquietante, con unos dialogos muy percutantes y a la vez cotidianos que dejan al lector totalmente sorpendido al final.
Muy bueno.

Irène

Ignasi Raventós dijo...

Buena historia, Sonia.
Los diálogos está bien medidos y tienen como un crescendo en su ironía
¿me permites un comentario de principiante?
Me faltaría unas pocas pinceladas de los caracateres físicos de los personajes para tenerlos un poco más presentes. Se me ocurre por ejemplo que una de las dos hace tintinear sus pulseras.
Y no se me ocurre más que felicitarte por la situación que planteas.
Un saludo

Sonia Sánchez dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios.
Ignasi, la verdad es que el tema de los personajes es algo que me cuesta bastante y que estoy empezando a trabajar. Gracias por la sugerencia

Anónimo dijo...

¿qué son diálogos "percutantes", por favor?

Sonia dijo...

Hola Sonia,

A mí también me gustó mucho tu relato cuando lo leíste en clase, la verdad es que el giro final es muy bueno, todo el relato cobra de repente sentido, y te sorprende. Felicidades porque montar una historia con sólo diálogos no es nada fácil y tú lo has hecho muy bien.

milagros dijo...

Me ha gustado mucho tu diálogo y la historia que encierra. Un final inesperado.

Marien dijo...

Hola Sonia,
Es un ejercicio de diálogo muy bien trabajado, me ha gustado mucho, para mi los diálogos es una de las cosas que más me cuesta y aqui parece que te ha salido del tirón. Una historia buena y con un final de sorpresa. Muy bien.

Joan Villora dijo...

La historia me ha gustado, pero tal vez falte una pizca más de acotaciones para hacernos una idea del físico de los personajes, como te comentó Ignasi.

Soy un pesado con esto, pero hay que acostumbrarse a usar los inicios de exclamaciones e interrogaciones, o terminarán por perderse.

Por lo demás, creo que es un dialogo muy natural, muy bien.

Joan