viernes, 19 de junio de 2009

DETRAS DE LA VENTANA

Miro por la ventana y veo el sol, el sol y el mar
Sobre todo el mar, tan azul, tan tranquilo
Me gusta mucho ver el mar, el agua azul
Me calma, me da paz, me recuerda a mi madre
Cuando ella me cuenta historias de sirenas
Me gusta ver el mar, el azul como una postal
Pero estoy detrás de la ventana, no puedo abrirla
Casi puedo tocar el mar con mi mano
Pero no es posible, lo ha dicho el señor de blanco
El mar lo puedes ver por la ventana
Puedes verlo desde tu cama incluso, no preguntes
Miro por la ventana y veo el mar azul
Y las palmeras que me recuerdan las vacaciones
Aquí no hay vacaciones ni cole ni nada
Solo estoy en una cama todo el día
Miro por la ventana, pronto vendrá mi mama
Y miraremos el mar las dos, ella llorando
Yo no quiero llorar, el mar me gusta tan azul
El hombre de blanco me dice que tranquila
Hay como una planta en tu interior, es mala
Pero tu sigue mirando por la ventana
Me gusta el mar, tan azul detrás de mi ventana…

Irène

5 comentarios:

Joan Villora dijo...

Irène, creo que la idea es buena, y entiendo que te hayas dejado atrapar por el romanticismo de la niña que mira melancólica el mar, pero creo que no has valorado el dramatismo de la situación en toda su magnitud, ni el personaje en sí.

No me pega nada que tenga pensamientos como "Me calma, me da paz," o "el azul como una postal"; eso por si solo no es creíble en esa niña pequeña que presentas, pero que, a la vez, no sepa que “el señor de blanco” es un médico o un enfermero, simplemente no puede ser. Además, dices que ya va al colegio.

La niña debería estar realmente ansiosa por volver a casa y escapar de aquel lugar tan horrible dónde la bañan con radiación y le ponen dolorosísimas inyecciones, le sacan sangre y la tratan con quimioterapia. Además estará intubada.
Tendrá fuertes dolores, mareos, vómitos y además fiebre (si pilla un "virus de hospital"); no soportará estar tantísimas horas en la cama, tendrá sed y odiará la comida.
¿Qué pensará de su madre que deja que la traten así y no para de llorar para su desconcierto y temor?

Estos son los miedos que siempre le deberían estar dando vueltas por la cabeza. En resume “Mamá ¿Cúando saldré?”

Entiendo que el mar y el cielo simbolicen la huida, la libertad y estaría bien que se refugiara en la vista de la ventana; pero todo ese malestar se tendría que imponer al romanticismo y verse también.

Es exagerado el uso de las palabras azul y mar. Podría fijarse primero en el cielo, las gaviotas y de ahí al sol, que se refleja en el mar y las olas que llegan a la orilla… Así, como recreándose en un único y laaaargo vistazo.

Pero ella preferirá hablar con gente, ya que estará mortalmente aburrida. Se sabría el nombre del enfermero (nunca sería “el señor de blanco”) y hablaría con él hasta por los codos.

¿No la han dejado muñecos y globos? ¿Ni cosas para dibujar? ¿No tiene amiguitos que le hagan llegar dibujos o cuentos?

Bueno, siempre en mi opinión (siempre quedando como un cabronazo). Espero que te sirva.

Joan

Irène dijo...

Lo bueno de la crítica es cuando es constructiva.
Cuando no lo es, es muy, muy pero que muy aburrida.

Irène

CONRADO dijo...

Me gusta mucho el relato y su redacción, incluso lo repetitivo creo que está hecho intencionadamente. Mi sensación particular es que la repetición de las palabras tiene el sentido de darles fuerza.

ROSA G.C. dijo...

Hola Irène, me ha gustado tu relato, me ha transmitido una profunda sensación de soledad y tristeza.
Un saludo
Rosa.-

Joan Villora dijo...

¡Vaya po dió!

No me había leído tu respuesta, hasta que he llegado a casa a las 00:30 h. Lamento que te sentara tan mal.

Mis críticas intentan ser constructivas, sólo intento que analices cosas que quizás no habías visto y dar alguna sugerencia (como siempre intento hacer).

Bueno, no me hagas mucho caso, no soy un profesional de la critica, ni escritor, ni ná de ná.

Me he releído la crítica, pero tampoco veo que ponga ninguna barbaridad.

Aburrida si que es (mi crítica), si.

Joan