sábado, 30 de mayo de 2009

AGUILA CAIDA

-Y si nos quedáramos así para toda la vida, Nosotros, Todos,
Sería horrible, un mundo todo de ciegos, No quiero ni imaginarlo.-
Ensayo sobre la ceguera, José Saramago.

Lo último que escucho es un fuerte estallido de aplausos.
Después nadie lo ve, yo no lo escucho, sólo lo siento.
Una ráfaga de plomo, violenta y furiosa, choca contra mi sien izquierda.
Entra en mi cabeza. Destroza mi cerebro. No mis ideas. Tampoco mis ideales:
estos son a prueba de balas. Instantáneamente sale por el lado derecho.
Una cantidad obscena de materia gris y sangre salpican y chorrean mi ropa, el piso, mi suelo: mi tierra.
Mi esposa grita aterrada, mi pequeña bañada en lágrimas no entiende nada, mis amigos palidecen. La gente corre despavorida.
Caigo, no de rodillas; jamás de rodillas, sino de bruces sobre el suelo; mi suelo: mi tierra.
Mi esposa me toma en su regazo. Llora histérica. Dice algo que yo ya no escucho. Mi pequeña sigue sin entender, no cesa de llorar. Mis amigos, todos, me rodean.
Yo les digo que mi sangre no ha sido derramada en vano.
Yo les digo que hará germinar en este suelo, en esta tierra, la fecunda semilla de la justicia, la verdad y la inconformidad.
Yo les digo que han acabado con mi vida, no con mis ideas; tampoco con mis ideales: estos son a prueba de balas.
Incorruptibles.
Inmortales.
* * *
Así es como muere uno más.
Uno de tantos y tantos héroes a lo largo de la historia. Unos descuartizados, otros decapitados, algunos más; fusilados. Otros traicionados. Así, o más o menos así.
Pero los tiempos han cambiado, o mejor dicho, los tiempos siguen como estaban. Los que cambiamos fuimos nosotros, todos.
Hoy en día no hay regadero de sangre,
porque no hay semilla que regar.
Hoy en día todo es más fácil. Aunque lo fácil no siempre sea lo correcto.
Como en cualquier sociedad civilizada, basta actuar conforme a la ley para evitarse problemas con la autoridad.
Sólo basta apegarse a la ley.
No hay cosa más simple.
En nuestros días, siendo la corrupción la única ley existente, imperante y por demás vigente:
¡hay que apegarse a la ley!
Así que los idealistas siempre sí tienen un precio.
Y las ideas y los ideales, resulta, que siempre no son a prueba de balas.

Héroes, ¿se equivocaron?...

Laynet Miguel Palafox Gelover.
28/mayo/2009
México, DF

4 comentarios:

Marien dijo...

Hola,
Esto es una declaración de principios que es diferente a un relato, o la primera parte sería un microrelato. Le faltan partes esenciales en la estructura para ser un relato, creo yo. Como principios defendibles está bien, aunque yo creo que eso sigue pasando aqui, lo del tiro al inocente no ha desaparecido, el terrorismo continua asesinando en muchos paises "civilizados".

Palafox Gelover dijo...

Marien,
Gracias por tu observación y comentario. Efectivamente es lo que dices: una declaración de principios, un grito desesperado ante la realidad inalterable: un dolor que aqueja y tortura a mi nación. La verdad no pretendí hacer un relato, sino disfrazar la entrada, la "antesala", a manera de microrelato para después lanzar mi reclamo, mi decepción, mi cuestionamiento en busca de una ráfaga de esperanza...
Aguila Caída es todo menos un relato, aunque una parte aparente serlo.
Aguila Caída es una "locura" que solamente quería compartir con todos ustedes.
Gracias por darme esa oportunidad.
Saludos desde México.

Laynet Miguel Palafox.

ROSA G.C. dijo...

Hola Laynet: me ha gustado tu manera de narrar la muerte y la reacción de los familiares ante ese terrible asesinato, crudo y cargado de sentimientos. Gracias a esos héroes incondicionales las sociedades han avanzado y siguen caminando hacia un futuro esperemos que mejor...
felicidades

Lapiz0 dijo...

El texto expresa mucho... en sus corta extension.

En el alma del hombre viven dos lobos, uno llamado "amor" y el otro "odio"... en el alma del hombre gana aquel que más alimentas. PELICULA CONQUISTADOR